Internet lleva décadas creciendo. Los proveedores de servicios se centran en garantizar la disponibilidad, la fiabilidad y la estabilidad de Internet en condiciones normales. Ese enfoque tenía sentido cuando Internet era un sistema más entre muchos otros. Hoy en día, Internet es la base de los mercados financieros, los servicios públicos y las comunicaciones a nivel mundial. Hoy en día, Internet ya no es solo una herramienta. Se trata de una infraestructura crítica.
Ya no basta con centrarse, como se ha hecho tradicionalmente, en la estabilidad en condiciones normales. La flexibilidad se ha convertido en algo esencial, no como un concepto abstracto, sino como una disciplina práctica. La Internet actual ya no es una red conectada de forma vaga, sino un sistema estrechamente interrelacionado de infraestructura compartida, plataformas en la nube, cadenas de suministro de software y dependencias energéticas.
Los fallos ya no son casos aislados. Una interrupción en un nivel, ya sea de carácter técnico, operativo o geopolítico, puede propagarse por todo el sistema de formas difíciles de predecir y de contener. Precisamente la magnitud y la interconectividad que hacen que la Internet sea tan poderosa son también las que la hacen vulnerable. Las recientes interrupciones a gran escala han puesto de manifiesto cómo las fallas en la infraestructura compartida pueden propagarse rápidamente por los sistemas que dependen de ella.
Durante la reunión ICANN85, el Comité Asesor de Seguridad y Estabilidad (SSAC) puso de relieve esta cuestión con una sesión plenaria titulada "De la estabilidad a la supervivencia: El rol de la ICANN en el futuro de la flexibilidad de Internet". El objetivo era sencillo: cuestionar la presunción de que la estabilidad por sí sola es suficiente.
No lo es.
El panorama de riesgos está cambiando. Las infraestructuras se están concentrando cada vez más. Las cadenas de suministro son más complejas y están más interconectadas a nivel mundial. Las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, están aumentando tanto las capacidades como los riesgos. La magnitud y la concentración de la infraestructura actual de Internet hacen que los fallos de hoy en día sean radicalmente diferentes de los de hace una década.
La flexibilidad requiere algo más que redundancia; exige la capacidad de anticipar los fallos, limitar su impacto y recuperarse rápidamente. Esto requiere comprender no solo cómo funcionan los sistemas, sino también cómo fallan y cómo esos fallos se propagan por todo el ecosistema.
Esto plantea cuestiones importantes para la ICANN. ¿Qué significa la flexibilidad para el Sistema de Nombres de Dominio (DNS)? ¿Cuáles son los puntos de vulnerabilidad sistémica del DNS actual? ¿Y qué rol debería desempeñar la ICANN a la hora de abordar estos riesgos dentro de su ámbito de competencia?
Estas no son preguntas teóricas. Estas preguntas representan la cuestión fundamental de si el DNS puede seguir sirviendo de base para la sociedad moderna en caso de verse sometido a una situación de estrés.
Desde su creación, el SSAC ha asesorado a la ICANN en cuestiones relacionadas con la seguridad, la estabilidad y la flexibilidad (SSR). Desde un punto de vista estratégico, nuestro marco de temas principales impulsa nuestro compromiso de ofrecer un apoyo constante y valioso en cuestiones urgentes. Una de estas áreas prioritarias es la gobernanza de Internet y la SSR. La intersección entre estos dos temas ha dado lugar a algunas de nuestras publicaciones más recientes, entre las que se incluyen SAC-132: El Sistema de Nombres de Dominio se ejecuta en software libre y de código abierto (FOSS), que reconoce el rol de los responsables de la formulación de políticas en la protección de la integridad de las infraestructuras críticas de Internet.
El SSAC seguirá avanzando en este debate identificando los riesgos emergentes, señalando las áreas que requieren un estudio más detallado y respaldando a la ICANN en el desarrollo de una visión más completa de la flexibilidad de Internet. Valoramos nuestra creciente colaboración en esta y otras cuestiones relacionadas con la seguridad y la estabilidad con nuestros socios de toda la comunidad de la ICANN, así como con la Junta Directiva y la organización de la ICANN.
Internet ha demostrado que puede funcionar de forma fiable en condiciones normales. El reto ahora es dotarlo de flexibilidad para que pueda sobrevivir a circunstancias extraordinarias.


