Cada pocos años, una nueva tecnología cautiva la imaginación del mundo y suscita la misma pregunta en todos los sectores: "¿Cómo afecta esto a su trabajo?" Hoy en día, esa tecnología es la inteligencia artificial (IA), específicamente los grandes modelos de lenguaje (LLM), como ChatGPT y sus contrapartes. En la ICANN, escuchamos esta pregunta con frecuencia. ¿Cómo afecta la IA al Sistema de Nombres de Dominio (DNS), al ecosistema de identificadores o a la misión de la ICANN?
La IA no altera la misión fundamental de la ICANN ni la arquitectura fundamental del DNS. Pero, como cualquier cambio tecnológico significativo, tiene implicaciones en el ecosistema en el que opera la ICANN, y algunas de esas implicaciones merecen una atención especial.
La "IA" se ha convertido en el tema tecnológico dominante, al igual que lo fue el "blockchain" hace unos años y, antes de eso, los "macrodatos". La llegada de una nueva tecnología de la que tanto se habla despierta la curiosidad y puede generar también un cierto revuelo que dificulta distinguir el potencial de un cambio significativo del entusiasmo general.
En el caso de la misión fundamental de la ICANN (contribuir a garantizar una Internet global estable, segura y unificada mediante la coordinación de los identificadores únicos de Internet, incluidos los nombres de dominio, las direcciones IP y los parámetros de protocolo), la IA no altera los aspectos básicos. La capa de identificación de Internet es la infraestructura. No genera contenido, ni toma decisiones, ni interactúa con los usuarios como lo hacen los LLM. En esencia, los sistemas de IA dependen del DNS de la misma manera que cualquier otra aplicación de Internet. Sin embargo, es conveniente analizar el alcance y la naturaleza de esa dependencia.
La IA y los cambios en el uso del DNS
Un cambio observable se da en el propio tráfico del DNS. Los LLM y los sistemas de IA agenciales interactúan con Internet de forma diferente a como lo hacen los usuarios humanos. Cuando un asistente virtual busca en la web para responder a una pregunta, o cuando un agente de IA realiza una investigación, recopila datos o lleva a cabo acciones en diversos sitios web, cada una de esas interacciones genera consultas al DNS. Estas consultas generadas por máquinas pueden diferir de los patrones de navegación de los usuarios en cuanto a volumen, frecuencia y distribución. Si bien el DNS se diseñó para adaptarse al crecimiento y a los cambios en los patrones de uso, la aparición de la IA como una fuente importante de tráfico de Internet es una avance que se debe seguir de cerca.
Una preocupación más acuciante es el uso de la IA para ampliar el alcance de las actividades maliciosas. Los LLM pueden facilitar considerablemente la generación de contenido de phishing convincente, la creación de sitios fraudulentos por usurpación de identidad o el diseño de campañas de ingeniería social dirigidas. Muchas de estas actividades dependen de los nombres de dominio. Las herramientas de IA también pueden utilizarse para registrar dominios destinados a campañas de uso indebido a gran escala, y hacerlo de formas que pueden resultar más difíciles de detectar con los métodos tradicionales. El potencial de la IA para aceleraryautomatizar el uso indebido de nombres de dominio representa un cambio significativo en el panorama de las amenazas.
Algo positivo es que existen otras tecnologías de IA que pueden utilizarse en el ámbito de la defensa para detectar esta actividad maliciosa: el aprendizaje automático es un tipo de IA en el que las computadoras aprenden a reconocer patrones y a tomar decisiones a partir de datos, en lugar de estar programadas explícitamente con reglas. Los equipos de investigación de la propia ICANN utilizan el aprendizaje automático para agrupar registraciones de dominios, detectar de forma proactiva dominios maliciosos y analizar patrones de uso indebido a gran escala.
La IA y los procesos de múltiples partes interesadas de la ICANN
Hay otra dimensión que va más allá de la infraestructura técnica. La legitimidad de la ICANN se basa en gran medida en la integridad de su modelo de múltiples partes interesadas, el cual depende de una participación humana genuina en el desarrollo de políticas. Las herramientas de IA permiten generar comentarios públicos, redactar borradores de políticas, responder en listas de correo y participar en procesos de la comunidad a una escala y velocidad que podrían, en teoría, influir en dichos procesos. La cuestión de cómo detectar la participación generada por IA y cómo valorarla es un desafío de gobernanza al que probablemente tendrán que enfrentarse la ICANN y muchas otras organizaciones.
La ICANN tiene un interés especial en la fiabilidad de la información generada por IA, ya que parte de su misión consiste en actuar como fuente de información veraz. A través de las funciones de la IANA, la ICANN mantiene registros autoritativos de parámetros de protocolo, recursos numéricos y dominios de alto nivel. Se trata de conjuntos de datos en los que la precisión es fundamental. No es el tipo de información que se pueda resumir de manera improvisada sin perder precisión. Cuando los LLM actúan como intermediarios en el acceso a datos autoritativos, pueden comportarse como narradores imperfectos, ya que pueden introducir inexactitudes o perder precisión en aspectos fundamentales. Si bien este riesgo no es exclusivo de la ICANN, resulta especialmente relevante para cualquier organización cuya función principal consista en difundir datos que deben mantener su exactitud.
En resumen
Cuando surge una nueva tecnología importante, la ICANN, al igual que cualquier otra organización, debe comprender sus efectos. En el caso específico de la IA, la tecnología no modifica la misión de la ICANN, pero sí cambia el entorno en el que se lleva a cabo dicha misión. La IA tiene el potencial de transformar los patrones de tráfico del DNS, intensificar tanto el uso indebido como las medidas de defensa, plantear nuevas cuestiones sobre la integridad de la participación y destacar la importancia del rol de la ICANN como fuente de datos autoritativos. Estos no son motivos para alarmarse, pero sí son motivos para que la ICANN siga de cerca estos avances relacionados con la IA.


